26 may. 2010

El final filosófico-teológico de “Perdidos” (“Lost”)


(¡¡¡OJO!!! El que no haya visto la serie o su final y quiera hacerlo que lea como mucho hasta las letras en cursiva de advertencia)



La historia narrada en “Perdidos” (en su premisa principal, no en lo que ha derivado finalmente) ya fue contada y mejor resuelta por un genio de la ciencia ficción llamado Philip K. Dick en 1970. La obra en cuestión se titula “Laberinto de muerte” y es considerada una producción menor dentro de su prolífico repertorio, aunque realmente se trata de una joya desconocida para la mayoría y que, por supuesto, desde aquí recomiendo a todos (Plaza y Janés la editó en 1999 y tuve la suerte de conseguirla de saldo, por 1 euro, en El Corte Inglés. Quizás encontréis por ahí alguna copia “perdida”).


Hay quien sostiene al ver el final de la serie que esta era imposible de ser terminada de forma coherente, de modo que todo quedase atado en una explicación científica o lógica consistente. La obra de K. Dick desmiente que esto sea imposible y da un auténtico mazazo a todos aquellos que opinan que la ciencia ficción es poco más que un juego de manos donde “sacar el conejo de la chistera” cuando al autor / “mago” le venga en gana es algo lícito. Nada más lejos de la realidad o, al menos, de la “verdadera y buena ciencia ficción” (que hay quien todavía cree que se trata de navecitas y pistolitas que disparan rayos láseres en guerras contra marcianitos) donde todos los porqués encuentran una respuesta congruente dentro de una historia compacta en la que todo queda atado y bien atado.

Durante años pensé que “Perdidos” nos ofrecía una historia de ciencia ficción, de la buena, pero llegados a su final no podemos calificarlo de otra forma que de historia perteneciente al género fantástico. "Perdidos" me recordaba en sus inicios a "Laberinto de muerte", pero finalmente se ha alejado radicalmente de los presupuestos del libro.


Aquí comienza la parte donde, si no habéis visto la serie y tenéis intención de hacerlo, deberíais dejar de leer:




Al final, o todos están muertos desde el principio y la isla es una creación mental de uno o varios personajes (esto salvaría algo de coherencia a la incoherencia de la existencia de la isla, pero obliga a pensar en realidades ficticias dentro de realidades ficticias: los protas sueñan con lo ocurrido en la isla y, al tiempo, dentro del sueño "sueñan" con la proyección de la otra vida paralela en la que nunca ocurrió el accidente) o, como muchos sostienen, la isla sí tenía una existencia real y los personajes mueren cuando mueren en ella durante la serie (de todos modos "nada importa", como se dice en la propia serie, ya que al final todos llegarán a la única realidad "real": la de su muerte, el paso a la "otra vida").

Personajes llenos de problemas y conflictos morales en sus vidas se ven confinados a una especie de limbo espacial (isla ilocalizable) y temporal (como reflejan las vidas paralelas y los saltos temporales de los personajes) tras un accidente de avión. En ese "purgatorio" que es la isla de “Perdidos”, los personajes se posicionan a los lados diferenciados del Bien y el Mal preparándose para el “gran viaje” después de la muerte, tras haber rendido cuentas al fin con sus oscuros pasados. Mientras, en vidas paralelas e irreales, los personajes corrían tratando de huir de la isla, de su propio “juicio final”, pero como tanto se insiste en el último capítulo, todo era en vano porque tal huída es imposible. No se puede escapar de la fatalidad y es inevitable que “antes o después” (como dice el difunto padre del verdadero protagonista de la serie, Jack) todos caigan en ella. Hasta los personajes que aparentemente logran escapar de ella (de la muerte y de la isla, nótese el paralelismo), en avión precisamente, al final del último capítulo acabarán en el mismo lugar que los demás (como demuestra la secuencia final en la Iglesia donde están Kate y Sawyer junto al resto).

Por el camino, muchas incógnitas sin resolver mal que les pese a los frikazos de la serie ¿Por qué los desplazamientos temporales? ¿Existe la isla físicamente o es una realidad trascendental (un “más allá”) en la que todos “habitan” tras la muerte después del accidente? ¿Por qué dicha isla posee esas características tan peculiares y extrañas? ¿Por qué uno de los personajes (Desmond) es la “constante” y el único capaz de aguantar los envites de la isla? Y podríamos seguir...

El problema no ha sido tanto el final en sí, que no me parece tan horrible, sino el hecho de que este no ha logrado sorprenderme lo más mínimo ni atar muchos de los cabos sueltos que acabo de comentar. Mi amigo Chino (alias Jesús) sabrá a qué me refiero tras años diciéndonos: “Al final, esto no acabará así ¿verdad?”. La estatua que aparecía desde hace tiempo, y que yo creo que es Tot (dios egipcio que sopesa los pensamientos, palabras y actos los hombres en su paso del cuerpo físico al espíritu, es decir, de la vida a la “vida eterna”) con el Ankh o Anj o “llave de la vida y el renacimiento” en la mano, me hacía presagiar que la idea del purgatorio / limbo (o como queramos llamarlo) a la que ya apuntaba desde el principio la serie, era finalmente la que se iba a dar por respuesta. Mitología, religión, creencia en “la vida después de la muerte” es lo que nos han ofrecido como conclusión y es lícito, sí (como defienden los creadores de la serie ante los ataques que están recibiendo de numerosos fans por la forma de concluirla), pero en un contexto fantástico, donde de alguna manera todo vale pese a lo inverosímil que pueda parecer.

No hay lógica en “Perdidos”, sino este contexto fantástico del que hablo y que se debe sostener en la fe, no en la explicación racional de los hechos acaecidos. De hecho, la confrontación entre ciencia y religión, entre razón y fe (Jack vs Locke), se da como trasfondo explícito durante toda la serie ¿Qué es la iniciativa Dharma sino el intento de manipular científicamente un poder que, a todas luces, se escapa del alcance legítimo de la ciencia? He aquí una discusión filosófica (la incapacidad de la ciencia de abordar temas metafísico-teológicos como el de la muerte o la esencia de la vida), como también la hay en el planteamiento ético sobre la incidencia de las decisiones que tomamos en la vida con respecto a nuestra posterior consecución o no de la felicidad ¿O no están los personajes “atrapados” en la isla por la vida que han llevado más que por el accidente de avión? Estas cuestiones “casi metafísicas” también se dan en la serie y reciben una solución “casi teológica”, aunque bien es cierto que no se hayan “mojado” mucho en este punto. No se da una respuesta clara del “a dónde vamos”, pero sí que este viaje depende en gran medida de aceptar el “de dónde venimos” y “lo que somos” y que al menos está claro que a “algún lado” sí que vamos (hecho que no puede dejar muy contento a los seguidores de la serie de mentalidad materialista y escéptica, entre los que me incluyo, pero que, como digo, en un contexto fantástico podemos aceptar).

¿Podría haber tenido la serie un mejor final? Sin duda ¿Podría haber sido peor? Seguro ¿Es tan desastroso? Desastroso, desastroso no, pero… ¿Hemos de admitir que disfrutamos de “Perdidos” mientras duró? Si, de no haberlo hecho no habríamos aguantado hasta el final.

Yo, al igual que la serie, acabo como empecé: Lean “Laberinto de muerte” y pasen por aquí a comentar al respecto si así lo desean.